jueves, 23 de abril de 2015
Después de que vimos qué cantidad de
contaminantes emitimos a la atmósfera, podrás
imaginar que el aire no debe estar tan limpio,
pero ¿qué tan limpio es el aire que respiramos? Lo
primero que tenemos que hacer es definir un punto
de referencia (en este caso una concentración
de contaminantes) que marque, por ejemplo, la
concentración máxima que puede tolerar una
persona sin sufrir daño. Si la concentración de
contaminantes supera este valor estamos en la
zona de mala calidad del aire y si está por debajo,
nos encontramos en la zona aceptable.
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