lunes, 20 de abril de 2015
La contaminación de la atmósfera no sólo tiene
su origen en la industria o nuestros hogares o
carros. Los fenómenos naturales que se producen
en la superficie o en el interior de la Tierra –como
el caso de las erupciones volcánicas, que produce
emisiones de gases, vapores, polvos y aerosoles-,
también contribuyen a la contaminación del
aire. Afortunadamente la naturaleza
tiene la capacidad de depurar en cierta medida la
presencia de contaminantes. La lluvia, el viento y
la vegetación pueden remover los contaminantes,
transformarlos o inmovilizarlos, haciendo que
no sean nocivos a los organismos.
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